En el artículo anterior denunciamos que las personas no somos capaces de ver los movimientos demasiado lentos, cortos o breves. Por ello, a lo que tiene una velocidad más lenta que la perceptible, lo concebimos como entidad quieta, aún cuando por su acción nos esté afectando.
En tal caso, la quietud es una bio-ficción, una herramienta, peligrosa y útil.
Pero, hay hechos tan extremadamente demasiado lentos, cortos o breves que no nos producen efectos en vida nuestra. No sólo no los notamos, sino que no tienen modo de afectarnos, nos resultan tal cual inactivos. Hay quietud funcional. El movimiento y la quietud son relativos a la proporción entre las escalas de los hechos en interacción. No son absolutos.
Lo que, en un nivel, se mueve y cambia, en otro nivel está en reposo y es. [ Leer más… ]
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